Nota del Diario "La Voz del Pueblo", de Tres Arroyos, prov. de Buenos Aires.


DIARIO LA VOZ DEL PUEBLO
Tres Arroyos, jueves 12 de Julio de 2012
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21.06.2012 : Este viernes, la titiritera cordobesa Mónica Segovia presenta "El lobo Rodrigo" en el Teatro Municipal. Asegura que a pesar del paso del tiempo y los cambios, este arte mantiene la misma vigencia de hace un siglo y sigue encantando tanto a grandes como a chicos.

LA TITIRITERA CORDOBESA MONICA SEGOVIA JUNTO AL PAJARRACO PACO, QUE EL VIERNES PRESENTARÁN EL ESPECTACULO DE TITERES "EL LOBO RODRIGO" EN EL TEATRO MUNICIPAL (FOTO GERMAN RUSSI)
Dedicada a este arte desde 1986, Mónica Segovia es titiritera solista e independiente de Río Ceballos, Córdoba, y permanentemente realiza giras por distintas ciudades y provincias del país presentando sus espectáculos y participando de cuanto festival de títeres encuentra en su camino.
Recién llegada de España, y a punto de viajar a Venezuela, esta simpática trotamundos llegó con sus muñecos a nuestra ciudad para presentar el viernes, a las 18, la obra "El lobo Rodrigo", en el Teatro Municipal.
Un espectáculo pensado para toda la familia -y en el que, cabe destacar, los abuelos son invitados especiales, ya que entran gratis- "El lobo Rodrigo" propone una nueva versión del clásico infantil Caperucita Roja, pues en esta historia no es el lobo feroz sino por el contrario, quiere jugar y divertirse con Caperucita y con los demás habitantes del bosque, aunque esta vuelta de tuerca de su actitud traiga consecuencias tan inesperadas como desopilantes. La moraleja de la historia nos enseña que podemos cambiar nuestra historia cuando tenemos la convicción y el deseo de hacerlo, para vivir mejor, con amor, comprensión y respeto por el otro y así mejorar nuestra realidad.

Por amor a los títeres
La compañía de Mónica se llama Títeres El Abrojito y, como se adelantó, recorre distintos lugares del país por amor y por pasión a esta expresión artística que no conoce límites generacionales ni geográficos.
"Yo ando por todos lados y seguiré haciéndolo mientras me den los brazos", contó en diálogo con este diario, acompañada del Pajarraco Paco, uno de sus "seres" más queridos, quien es también una suerte de maestro de ceremonias y el encargado de presentar las propuestas de El Abrojito en escuelas y jardines.
"El Pajarraco Paco es como mi anzuelito, él es el más loco de la compañía y es el encargado de conversar con los chicos y 'tentarlos'", explicó entre risas esta mujer que, además de producir sus espectáculos y dirigirlos, es la responsable de la creación de sus propios muñecos, con distintos materiales.
Sin lugar a dudas una actividad mágica, Segovia reconoce que se establece una relación muy especial entre el personaje y el titiritero. "Es que el personaje crece tanto, evoluciona tanto, que se convierte en otro ser. Y es que cuando yo dialogo con él, realmente lo respeto y los considero como tal, y eso también ayuda a hacerlo muy creíble y muy atractivo. Ahí creo que se encuentra la magia de los títeres: son seres sin vida, pero que asimismo viven".

Un arte atemporal
Al respecto de los cambios generacionales, y fundamentalmente tecnológicos, que han ocurrido desde los tiempos en que ella comenzó, la titiritera aseguró que la magia de los títeres no ha perdido vigencia en el público. "El fenómeno del títere sigue tan vivo como hace 100 años, el tema es saber manejarlo, saber actuarlo, en una palabra, hacer teatro. Lo cierto es que si el títere tiene vida propia, si es creíble, no importa si las generaciones han pasado, o si ahora los chicos se encuentran con otros estímulos más tecnológicos. Este aquí y ahora con el títere, esta relación tan cercana y tan sanguínea es lo que el público disfruta de una manera mucho más profunda que en el cine, por ejemplo. Además, para los chicos la frontera entre la fantasía y la realidad es muy frágil y, si bien puede que los más grandecitos se den cuenta de que este ser está hecho de gomaespuma, o que soy yo quien mueve su boca, y te lo dicen, recuperan la ilusión de manera inmediata cuando una contesta que sí, que así es, pero que aunque yo le preste mi voz es el muñeco el que habla, el que expresa lo que siente".
Lo mismo, asegura, sucede con los mayores. "Uno, afortunadamente, y en el mejor de los casos, no pierde el niño que tiene en su interior. Es por ello que las funciones de títeres siguen maravillando aún a padres, y abuelos. Es ese niño que vive en nosotros y que le sigue gustando divertirse, emocionarse, reir. Mantener viva la infancia es algo natural, por eso uno se puede divertir y jugar. Cuánto más jugamos, mejores personas somos. Y creo que todo lo que tiene que ver con el arte contribuye a esto. Desde mi lugar yo me siento muy útil porque alimento eso en la gente: la capacidad de sorpresa, la capacidad de jugar, la capacidad de creer, maravillarse y disfrutar con lo que está pasando. Yo escucho las risas de los adultos y es como si me pusieran una condecoración", expresó.